Todo huerto empieza con alguien que cree que un campo vacío puede convertirse en hogar.
Hola, y bienvenidos.
Me llamo Alejandro y, junto con John, hemos empezado lo que poco a poco se está convirtiendo en uno de los proyectos más significativos de nuestras vidas.
No porque sea el más grande.
No porque sea el más ambicioso.
Sino porque sentimos que es la dirección hacia la que llevamos años caminando.
Este proyecto nace de la curiosidad, la pasión y la constancia. Trata de bajar el ritmo, encontrar un equilibrio más sano entre tecnología y naturaleza, seguir aprendiendo, hacer cosas con nuestras propias manos y construir una vida que se sienta un poco más intencional.
Como muchas personas, hemos pasado años moviéndonos deprisa. Persiguiendo plazos, acumulando experiencias, saltando de un proyecto al siguiente. No había nada malo en eso. De hecho, muchas de esas experiencias nos han traído hasta aquí.
Pero en algún momento empezamos a hacernos otras preguntas.
¿Qué pasa si dejamos de intentar optimizar cada minuto de nuestra vida?
¿Y si la curiosidad empieza a ser más importante que la productividad?
¿Y si construir una vida con sentido se parece más a cuidar un jardín que a subir una escalera?
Esas preguntas no llegaron todas de golpe. Fueron apareciendo poco a poco, entre conversaciones, viajes, libros, talleres, paseos por la naturaleza y muchos cafés alrededor del mundo.
Y quizá lo más importante ocurrió cuando bajamos el ritmo lo suficiente como para escucharlas.
En mi caso, el COVID fue un punto de inflexión mucho mayor de lo que entendí en aquel momento.
Pasé de vivir en China, volando por todo el país casi cada semana, a estar de repente encerrado en España con algo que llevaba años echando de menos.
Tiempo.
En 2019 conté alrededor de 110 vuelos.
Algunas semanas eran un poco absurdas. Shanghái. Pekín. Xi'an. Chengdu. Cantón. De vuelta a Shanghái.
Y repetir.
La verdad es que lo disfrutaba mucho.
Pero mirando hacia atrás, creo que me gustaba el ritmo casi tanto como el trabajo. Quizá era la dopamina. Quizá simplemente no conocía otra manera de vivir.
Hasta que un día me descubrí pensando...
¿Para qué narices estoy haciendo todo esto?
Asia me cambió de formas que todavía estoy empezando a entender. Eso probablemente merece unas cuantas reflexiones y futuras Notas de Campo propias. Algunas graciosas, como por ejemplo, cómo nadar en piscinas públicas en China y leer Un nuevo mundo, ahora de Eckhart Tolle ha acabado mejorando mi gestión del ego y la manera de ver la vida.
Mirando atrás, no creo que el COVID me diera respuestas. Simplemente me dio el silencio suficiente para poder escuchar las preguntas.
Y una vez has escuchado esas preguntas... es sorprendentemente difícil volver a fingir que no existen.
Mañanas lentas. Escuchar los pájaros mientras tomo el café. Quietud. Tiempo con amigos. Un paseo por la naturaleza. Aficiones como pintar o trabajar con barro. Sanar por dentro. Aprender. Tener un huerto de verdad.
Lo curioso es que... aun así volví después a mi vida anterior.
Seguí persiguiendo durante un tiempo la misma definición de éxito, aunque ahora ya no esté suscrito a esa versión del éxito. Sin embargo, algo había cambiado. Ya había una semilla bajo tierra.
Esa semilla empezó a crecer con fuerza en 2025, durante probablemente mi peor año. Otra reflexión para otro momento. Pero de alguna manera, todo empezó a encajar y a tener sentido. Así que entramos en la siguiente fase de nuestra “profesión” de jardineros, y aquí estamos.
Este diario o viaje es nuestra forma de documentar ese camino. Un camino que empezó hace mucho tiempo y que cada vez se vuelve más claro.
No porque pensemos que ya tenemos respuestas a muchas de las preguntas.
Todo lo contrario.
Seguimos aprendiendo. Seguimos experimentando. Seguimos cambiando de opinión. Pero tenemos bastante clara la dirección, y creemos que el valor está en el camino.
The Last Nomads ha vivido en nuestras cabezas durante mucho tiempo. Cuando registré la marca hace varios años, tenía una idea aproximada de la dirección, pero como buen emprendedor en serie mantuve varias opciones abiertas con un enfoque más de negocio. Nunca llegó como una gran idea cerrada. Fue creciendo a través de cientos de pequeñas decisiones que apuntaban, más o menos, hacia la misma dirección: un cambio de estilo de vida.
Mirando atrás, me hace gracia ver cuántas pequeñas semillas ya se estaban plantando mucho antes de que nos diéramos cuenta de que estábamos construyendo un huerto.
Hoy, por fin, podemos empezar a ver ese huerto tomando forma: tanto como un lugar real que construiremos algún día en un futuro cercano, como una forma de vivir.
Curiosamente, estamos empezando a pensar que la forma de vivir es casi tan importante como el lugar ideal.
Seguimos queriendo hacer mil cosas, pero estamos aprendiendo a bajar el ritmo. Para nosotros, construir ese estilo de vida antes de tener el lugar en medio de la naturaleza importa mucho porque, como hemos vivido en los últimos años, la vida puede ser una montaña rusa considerable.
Creo que muchos lo sabemos. Llegan pandemias. Cambian los trabajos. Cambian los planes. A veces cambiamos nosotros.
Pero algo que he notado es que los pequeños rituales parecen sobrevivir a todo eso. Así que estoy aprendiendo a darles más importancia, a convertirlos en parte de mi filosofía, a ralentizarlos y disfrutarlos de verdad.
Reflejan lo que sueño, pero más importante aún, me anclan al ahora y me ayudan a sentirme alineado.
Obviamente, me encantaría salir de casa, coger un tomate fresco y sabroso de mi propio huerto y preparar una buena tostada con tomate rallado, aceite de oliva y sal. Simple, pero deliciosa.
Pero puedo quedarme soñando con eso, o puedo buscar un buen tomate de un productor local cercano y hacer ese mismo gesto lento casi como un pequeño ritual.
Así que, ¿porqué esperar al escenario perferto? Misma tostada. Mismo pequeño ritual. Y seguimos construyendo.
Quizá algún día ese tomate venga de nuestro propio huerto. Hasta entonces... este está de categoría.
Creo que este proyecto se está convirtiendo en eso.
No esperar a la versión perfecta de la vida para empezar a vivirla en su máximo esplendor.
Y os traeremos con nosotros en todo esto.
Cada pocas semanas encontraréis algo distinto por aquí.
Quizá una clase de cerámica. Una granja bonita que hemos visitado. Un libro que nos está haciendo pensar diferente. Una conversación que merece ser recordada. Un taller. Un experimento que salió bien. Otro que no tanto. Un proyecto nuevo.
O simplemente una idea que todavía está esperando a crecer. Sigo teniendo muchas más ideas que vidas disponibles. Estoy trabajando en ello. Y estaré encantado de compartir muchas para que otras personas se embarquen en ellas.
Algunas de esas cosas quizá no tengan nada que ver con vuestro propio camino, pero otras podrían llegar justo cuando las necesitáis.
Si una pequeña idea os anima a plantar una semilla propia, entonces este diario ya habrá hecho algo útil.
En este diario
Si os quedáis por aquí el tiempo suficiente, probablemente notaréis que nos volvemos un poco previsibles...
- Barro, árboles, libros y buen café.
- Aprender habilidades completamente innecesarias que, de alguna manera, acaban siendo útiles más adelante. Nos encanta aprender, y eso siempre será una parte importante de lo que compartimos.
- Experimentos creativos: reutilizar cosas, darles otra vida, crear con barro, animación digital, óleo, acuarela, madera o cualquier cosa que aparezca por el camino.
- Cultivar comida. Eso no es negociable. Todavía no sabemos exactamente cómo será el huerto, pero definitivamente habrá frutales. También exploraremos permacultura, bosques comestibles y vida regenerativa.
- Cocinar. Nos gusta comer bien y sano, y aunque yo tengo una ligera debilidad por lo dulce, me encanta encontrar alternativas más saludables y aprender sobre nutrición.
- Conversaciones largas y personas que nos inspiran.
- Barro, artesanía y hacer las cosas despacio. Veréis mucha cerámica por aquí, pero también iremos aplicando cualquier nueva habilidad que aprendamos.
- Libros en los que merece la pena quedarse un rato más.
- Animales: perros, gatos, gansos, patos, gallinas... ¿quizá un burro? John todavía no está completamente convencido, pero le estoy ayudando enviándole vídeos de burros por Instagram. Digamos que su algoritmo ahora cree que está planeando montar una pequeña granja.
- Lugares que nos recuerdan respirar. Compartiremos algunas de las experiencias que hemos vivido y cómo nos han moldeado. Viví principalmente en Asia desde 2006 y, obviamente, eso me ha cambiado de muchas maneras.
- Tecnología. Sí, nos encanta la IA de verdad. También creemos que una de las cosas más sanas que puede hacer es darnos más tiempo para ser humanos. Depende de nosotros construir una relación saludable con ella.
- Ideas que todavía están en forma de semilla.
Tengo muchas más ideas de las que jamás tendré tiempo de perseguir. Una de las lecciones más bonitas que he aprendido es que la madurez no consiste en tener más ideas, sino en elegir cuáles merecen la pena regar.
Y probablemente demasiadas referencias a huertos.
Quedáis avisados.
En el fondo, este proyecto no va realmente de construir una casa off-grid, aprender a cultivar comida o hacer cerámica.
Todo eso son expresiones de algo más profundo.
Va de crear una vida que se sienta un poco más equilibrada.
Un poco más conectada.
Un poco más intencional.
Soñamos con un lugar rodeado de naturaleza, donde podamos cultivar nuestra comida, trabajar con las manos, seguir aprendiendo cada año, contribuir a una comunidad cercana y permitir que la tecnología sea una herramienta útil en lugar de algo que reclama nuestra atención constantemente.
¿Se parecerá exactamente a eso?
Probablemente no. Pero la palabra clave es ahora, y cómo vamos dando forma a nuestra vida para acercarla cada vez más a ese sueño.
La vida tiene la costumbre de sorprendernos. Y eso también forma parte de la aventura.
Este journal es, simplemente, nuestro cuaderno de campo por el camino.
Si habéis llegado hasta aquí...
gracias.
No sé exactamente dónde acabará este viaje.
Ojalá en algún lugar rodeado de árboles.
Ojalá con unas cuantas habilidades más de las que tenemos hoy.
Ojalá habiendo conocido a personas maravillosas por el camino.
Y ojalá con muchas historias de las que nos riamos dentro de unos años.
Si algo de esto suena como el tipo de aventura que os apetece... acercaos una silla. El café está servido.
Bienvenidos.
Próximo parada en el viaje
Issue 002 · Lo que el barro me está enseñando sobre la paciencia
Una reflexión sobre creatividad, artesanía y por qué me he dado cuenta de que mi estudio de cerámica ya existe, aunque el edificio todavía no.